La minería de oro y el mercurio están envenenando aceleradamente los territorios y culturas de la Amazonía. Frente a esta crisis ambiental y de derechos humanos, 33 lideresas y líderes indígenas y campesinos de Colombia, Brasil y Perú se reunieron en el Parque Nacional Natural Amacayacu (Leticia, Colombia), donde elaboraron un pronunciamiento con propuestas concretas para enfrentar esta amenaza que pone en riesgo su supervivencia y la de un ecosistema vital para el planeta. En el encuentro participaron representantes de 12 pueblos indígenas y comunidades locales de los tres países.
Durante tres días de trabajo colaborativo entre comunidades, académicos, defensores de derechos humanos y organizaciones aliadas, se abordaron los impactos del mercurio, sustancia tóxica usada en la minería de oro, que contamina ríos, peces, suelos y sitios sagrados; provoca enfermedades graves, especialmente en niñas, niños y mujeres embarazadas; y alimenta diversas formas de violencia. Líderes y lideresas plantearon exigencias claras para proteger a sus comunidades y a la Amazonía, que, afirman, no es solo el pulmón del mundo, sino una fuente de vida y hogar de guardianes del conocimiento ancestral para la conservación de la naturaleza.

También se denunciaron los impactos sociales de la minería: explotación laboral, participación forzada de jóvenes y fractura de los lazos comunitarios. Esta situación se agrava por la falta de regulación de los mercados globales, que presionan la demanda de oro, y la debilidad de la gobernanza en la región. Frente a este panorama, propusieron mecanismos de financiación directa para garantizar sus derechos, sistemas de información ambiental propios, una red amazónica de monitoreo en salud, consolidar los sistemas de monitoreo territorial y fortalecer los liderazgos de las mujeres.
Exigieron la titulación colectiva y seguridad jurídica de sus territorios; la aplicación efectiva de tratados internacionales; acceso a salud integral; garantía de seguridad alimentaria; protección eficaz de defensores; desarrollo de economías sostenibles propias; respeto pleno a la consulta previa, libre e informada; y protección a pueblos en aislamiento y transfronterizos. Además, instaron a los gobiernos a fortalecer la cooperación transfronteriza para fiscalizar el comercio de oro y mercurio, y a asignar presupuestos adecuados para implementar estas medidas con participación plena de los pueblos indígenas y con el conocimiento ancestral en el centro.

Los pueblos indígenas y comunidades locales amazónicas no solo denuncian una crisis ambiental y de derechos humanos: están proponiendo caminos concretos para enfrentarla. Su llamado es claro y contundente: “La protección y el bienestar de nuestras culturas representa la pervivencia de la Amazonía y de la humanidad”.
El pronunciamiento completo está disponible en: www.fcds.org.pe








